martes, 1 de enero de 2013

New York, New York: La búsqueda

Diario de Steve Grey, 1 de enero de 2013:

En las calles de esta ciudad nunca cesa la actividad, sea de día o de noche, día festivo o laboral.
Hoy es un día como cualquier otro, es de noche y las calles siguen llenas, hace una noche fresca así que me subo el cuello de la chaqueta, me enciendo un cigarro y echo a andar.
¿La ciudad de las oportunidades? Realmente no lo creo, la gente muere cada día por peleas entre bandas, atracos o incluso por no recibir una atención médica necesaria.

A mi lado pasa una ambulancia a gran velocidad, abriéndose paso entre la gran multitud de coches. El sonido de sus sirenas es algo a lo que hay que acostumbrarse.

Giró hacia la izquierda y entro por un callejón, un rótulo de luces de neón de color rosa me da la bienvenida, el rótulo lee: "La maison de Françoise", este fue un restaurante de prestigio en su época; ahora solo es un tugurio donde toda la escoria de la ciudad se reúne para realizar trapicheos, hoy me toca mezclarme con la basura. Entro y automáticamente todas las miradas se dirigen hacia mí y huelo miedo en el ambiente, no es de extrañar, no es mi primera visita allí, de hecho para algunos soy ya un viejo conocido y saben que no les conviene meterse conmigo. La verdad es que soy un detective con mis propias normas, no sigo el protocolo, aunque en este lugar podría empapelar a todos y hacer que no volvieran a ver la luz del sol, pero claro, eso no me conviene; hoy estoy aquí para reunirme con mi informador.

- ¿Me has conseguido la información?- le pregunto.
Amparado por la oscuridad del restaurante me cuenta todo lo que quiero saber. Un cargamento de droga entrará en la ciudad mañana a las nueve de la noche y lo hará en un camión de basura para despistar, la droga le será entregada al rey de la mafia, el que controla toda la ciudad, nadie sabe su verdadero nombre, solo se le conoce como: "el Jefe".
Mi misión no es interceptar ese contrabando, para eso ya está la policía, corren rumores de que "el Jefe" acudirá en persona a recoger la droga y yo tengo que infiltrarme en el sitio del intercambio e intentar conseguir algo que nos pueda dar la oportunidad de identificarle, un foto, una voz...
Yo nunca fallo, pero esta vez temo equivocarme.

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