jueves, 13 de diciembre de 2012

Running to freedom

Era una noche terrible, la lluvia caía a cántaros y los truenos retumbaban en los oídos de John Atkins. Los árboles mecían sus ramas muy violentamente y arañaban su cara.
Puede que esto hubiese molestado a John en cualquier otra situación pero ahora no podía parar, en su cerebro solo había un pensamiento: correr.
Tenia que escapar de allí, correr incluso más rápido de la que ya lo estaba haciendo.
Tenía que escapar de aquel lugar.

Hace unas semanas John había percibido que algo había cambiado, algo malvado se había trasladado a aquel bosque. Pero la investigación que había realizado el inspector Atkins había sido demasiado profunda.
Jamás se habría imaginado aquel desenlace.

Ahora solo podía correr. La luna se filtraba entre las copas de los árboles creando dantescas sombras que confundían y aterrorizaban a John, pero nada le causaba tanto miedo como la criatura que tenía detrás. Una bestia de pelo negro como el carbón y de ojos amarillos como el sol, pero dentro de estos solo se hallaba frío y crueldad. Nadie sabía de dónde era ni como había aparecido. John llamaba a esta bestia: "el Miedo".
El abrigo de John se enredó en las ramas y en los arbustos de aquel bosque haciéndole perder tiempo y provocando que la bestia acortara distancias, John decidió desechar el abrigo para sobrevivir.
Aún tenía una pequeña esperanza, se podía apreciar un pequeño claro al final del camino, la bestia no se atrevería a entrar en aquel círculo de luz, estaba salvado. O quizá no, la bestia aceleró la marcha demostrando que solo estaba jugando con él, John ya sentía su gélido aliento en la nuca. Sabía que no llegaría al claro. De repente sintió un fuerte empujón por la espalda y cayó al suelo. Sintió el peso de la criatura encima de él. Fue lo último que sintió. Después solo había oscuridad.


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