lunes, 31 de diciembre de 2012

Happy New Year?

31 de diciembre de 2012:
Ya es fin de año, un año larguísimo, de hecho un día más largo de lo normal; se han celebrado los Juegos Olímpicos en Londres y el mundo no se ha acabado el 21 de diciembre. Este año ha albergado grandes eventos y sin embargo hoy se acaba todo, hoy empieza un nuevo año. Sin embargo, ¿no deberíamos tener miedo de que el mundo siga así?
El mundo no ha muerto no, la raza humana no se ha extinguido; para los mayas ha acabado su ciclo número 13 y empieza el ciclo número 14, con este cambio de ciclo se tenía que cambiar también nuestra forma de pensar.
En eso probablemente esta antigua civilización tenía la razón. ¿Estamos seguros de que realmente no ha empezado el fin del mundo? Si abrimos nuestros ojos y dejamos nuestra hipocresía de lado veremos toda la miseria que sucede a nuestro alrededor. Pobreza, desahucios, muertes...



¿Debemos permitir esto? En Ciudad Juárez, en México, se registraron más de 3.042 asesinatos en 2011 y la cosa no acaba ahí, en Caracas la cifra fue de 3.804 asesinatos y en Medellín de 2.019.





¿Acaso esto está mejor? Solo en 2011 se dieron unos 58.241 desahucios, toda esa gente viviendo en la calle, sin recursos, teniendo que rebuscar muchas veces entre la basura para poder comer.





Hay muchos datos espeluznantes como estos, así que debemos mirar a nuestro alrededor con ojo crítico y pensar: ¿de verdad va a ser un feliz año nuevo?

jueves, 13 de diciembre de 2012

Running to freedom

Era una noche terrible, la lluvia caía a cántaros y los truenos retumbaban en los oídos de John Atkins. Los árboles mecían sus ramas muy violentamente y arañaban su cara.
Puede que esto hubiese molestado a John en cualquier otra situación pero ahora no podía parar, en su cerebro solo había un pensamiento: correr.
Tenia que escapar de allí, correr incluso más rápido de la que ya lo estaba haciendo.
Tenía que escapar de aquel lugar.

Hace unas semanas John había percibido que algo había cambiado, algo malvado se había trasladado a aquel bosque. Pero la investigación que había realizado el inspector Atkins había sido demasiado profunda.
Jamás se habría imaginado aquel desenlace.

Ahora solo podía correr. La luna se filtraba entre las copas de los árboles creando dantescas sombras que confundían y aterrorizaban a John, pero nada le causaba tanto miedo como la criatura que tenía detrás. Una bestia de pelo negro como el carbón y de ojos amarillos como el sol, pero dentro de estos solo se hallaba frío y crueldad. Nadie sabía de dónde era ni como había aparecido. John llamaba a esta bestia: "el Miedo".
El abrigo de John se enredó en las ramas y en los arbustos de aquel bosque haciéndole perder tiempo y provocando que la bestia acortara distancias, John decidió desechar el abrigo para sobrevivir.
Aún tenía una pequeña esperanza, se podía apreciar un pequeño claro al final del camino, la bestia no se atrevería a entrar en aquel círculo de luz, estaba salvado. O quizá no, la bestia aceleró la marcha demostrando que solo estaba jugando con él, John ya sentía su gélido aliento en la nuca. Sabía que no llegaría al claro. De repente sintió un fuerte empujón por la espalda y cayó al suelo. Sintió el peso de la criatura encima de él. Fue lo último que sintió. Después solo había oscuridad.